domingo, 20 de marzo de 2011

El nuevo Palacio de Congresos en Oviedo, un nuevo templo para nuevos cultos

                                                                      
He tenido la suerte de poder pisar el polvo del mármol, aún sin pulir, de lo que ya es, próximo a la inauguración, el Palacio de Congresos Princesa Letizia, obra del arquitecto Santiago Calatrava, enclavado en el mismo complejo comercial, gubernamental, congresual y hotelero (con un Hotel AYRE cuatro estrellas) del barrio de Buenavista en Oviedo.

Fuí invitada por las empresarias de ASEM (Asociación Empresa Mujer) con las que guardo una grata relación, iniciada en sus comienzos con la inquieta Kike Gómez Haces (D.E.P.) y que continúa su andadura bajo la presidencia de la encantadora María Antonia Álvarez, la vicepresidenta Charo Gómez Haces, y el resto de la junta directiva y asociadas, como la infatigable Panchi Onís, las empresarias Ana García y Alicia S. Hulton (CADE), la personal shopper Guadalupe CuevasCelia Castellanos (Gimnasio Ritmo) o la periodista Carmen Casal, entre otras.
Allí nos recibió el director general de Jovellanos XXI, José Luis Marrón Jaquete, al que yo conozco desde la época de la defenestrada emisora municipal de Oviedo, Radio Vetusta, donde Marrón Jaquete acudía a contarme los avances de dicha sociedad en los futuros equipamientos de la ciudad.

                                                                       
Han pasado ya varios días, y para recordar y transmitir ciertas impresiones, lo mejor es la distancia.
Aunque a primera vista, el edificio por fuera y por dentro tiene detalles arquitectónicos propios de las catedrales, como los vanguardistas arbotantes, y no en vano Marrón se refirió a algunos de los tramos cóncavos del interior, a los deambulatorios, como "girolas" que es como así se llaman. Ya cuando uno se entra en la zona del auditorio, no hay dudas. La obra recuerda a una novedosa y futurista catedral, toda en blanco, toda en acero y mármol.
Una inmensa vidriera de nerviaciones minimalizadas sirve de fondo a los 300 metros cuadrados de escenar

La bóveda está formada por inmensos arcos semiconcéntricos que van reduciendo su tamaño a medida que se van aproximando a los extremos de la extensa grada.
A ambos lados, como vestigio de los colosales arcos, arquivoltas-costillas gigantescas de vidrio, flanquean las 2.155 butacas y los dos palcos laterales. Impresionante.
La luz cenital, tamizada por pequeñísimas aperturas en dichas costillas, desciende desde el cénit, en sus 46.7 metros de altura de cota máxima.

                                                                      
Varias salas a disposición de congresistas, etc, tantas como catorce, siete en cada ala, todas multiusos, una de ellas, en un extremo del edificio, conectará directamente con el hotel, otras acristaladas, en alguna de ellas, las vidrieras se recogen.
Ya hay seis congresos cerrados para este año. Comenzarán en mayo. De momento están realizando visitas guiadas por Marrón Jaquete a selectos colectivos, como las empresarias de ASEM.
Éstas, observadoras para sus intereses, preguntaron por los accesos para el público, los minusválidos y los furgones de cátering, entre otras múltiples cuestiones.
Como una catedral del siglo XXI, laica y destinada a diversos tipos de "cultos", el Palacio de Congresos Princesa Letizia, ya es una realidad.

                                                                          
                                                                      

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