martes, 23 de noviembre de 2010

Manuel G. Linares, un maestro de la plástica de la tauromaquia y la estética campesina

                                                                           
"No te lo quites, estás monìsima" me recomendó la sabia en estética Henar Ortiz, ante mi confesión como periodista acalorada por mi precioso gorrito de fieltro nantés de inspiración medieval. Ella, que acudía con su madre, la entrañable Menchu Álvarez del Valle, junto con otras decenas de personas, alternaban el saludo con unos y otros, y el vistazo a los capotazos-pases-pinceladas del maestro de Navelgas en las obras que nos brindaba, llenas de "Vivencias y Sentimientos"en la exposición que inauguró el pasado jueves 18 en Murillo y que les recomiendo de corazón visitar hasta al 11 de diciembre.
Manolo, a quién conozco desde la época en Radio Asturias, cuando para entrevistarle con motivo de una de sus exposiciones, allá en los 80, llamaron al estudio al fallecido periodista Julio Ruymal, dejándonos a mi compañero Luciano García y a mí en un aparte, no fuera a ser que metiéramos la pata con nuestras posibles preguntas, aunque yo, estudiante de aquellas, de Historia del Arte, pude realizar una sola, declarándonos (¡quién, Dios mío!) ignorantes en la materia de forma implícita ¿o explícita?...Cosas que sólo pasaban en aquella Radio Asturias...espero que ahora no ocurran ese tipo de humillaciones profesionales, ni en éste, ni en ningún otro tipo de medio de comunicación. Es sólo un deseo, no soy tan ingenua...
Más adelante, y en mi segunda etapa como periodista radiofónica en Radio Vetusta (durante 13 años) pude contar con Manolo Linares como contertulio-medueleAsturias, tal y como cariñosamente le bauticé por sus habituales y justas críticas a la realidad regional y con las que nos aderezaba las tertulias de cada mañana.
Pero sigamos con nuestro admirado Manuel G. Linares y sus destellos de oro en las luminosas jornadas de la recogida de cereales, en los sombreros y fondos del horizonte de sus ahora alegres campesinos (los que ejecutaba en la época de aquella no-entrevista tenían tonalidades más ocres y tristes y mostraban concienzudos trazos...¿porqué sería, querido Manolo?).
Escenas de tauromaquia y unos sorprendentes búfalos en manada (influencia de su reciente estancia en Sudáfrica, así como los ocres vivos y los dorados, según me reveló Teresa del Cano, la estupenda directora de la galería) convivían con dos escenas figurativas de playa, en azules, un poco "apostaladas" y demasiado realistas... "Se ha basado en fotografías", me explica mi ex profesora de Occidente, Soledad Álvarez, al tiempo que observa una vuelta a sus orígenes, "reinterpretándolos con un colorido más neto y un trazo más constructivo".
Toda esta combinación de conocimientos, revelaciones, emociones, vibraciones cromáticas, convivían en unos, cada vez más reducidos metros de moqueta, y aderezaban saludos y miradas a la obra.
El resto de mi crónica, nombres y otros detalles incluidos (como la lectura de los poemas de su hija Almudena), la podéis leer en La Lupa que ha salido en La Voz de Asturias http://www.lavozdeasturias.es/asturias/oviedo/Manuel-Linares-alma-toro_0_375562473.html

Querido Manolo, aunque lógicamente la alegría de la venta se equipara a la del cariño que todos y todas los que tenemos la suerte de ser tus amigos y amigas te profesamos ese día y siempre, imagino que a tu pincel, suave como un capote y certero como un estoque, le será más fácil plasmar el sentimiento, que las ganancias que, en estos tiempos que corren, como en todos, buenas son.

       Jaime y Almudena, hijos de Linares, con el novio y los futuros suegros de ésta

          Henar Ortiz, su madre Menchu A.del Valle, Linares y Pepe Velasco
        Amigos y amigas de Manolo Linares, con Ana, de la Galería Murillo

        Invitados e invitadas, entre ellas, Nancy, esposa de Enrique Fierres

      El campesinado y la tauromaquia, explosiones de color en la obra de Linares                           

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