lunes, 23 de julio de 2012

Tiempo de...

Escribo hablando del tiempo, hoy, en día soleado, de los que hacen que Asturias pase, de ser de plata o estaño, a ser de oro, y luzca sus encantos con la sonrisa que le da la luz del astro rey. 

Como véis, estoy poeta. ¡Qué remedio queda, ante los diversos torbellinos que están ocurriendo a nuestro alrededor, o los pantanos de aguas calmas y oscuras que también se están generando!

Y mientras tanto ¿qué podemos hacer? 
En mi caso, repartir el tiempo del día entre lo que dicta la agenda: trabajo periodístico en el despacho, y como guía de Turismo del Principado de Asturias, recorriendo con mis clientes las calles de Asturias.
Leer, aprender, ordenar, reciclar o tirar, tanto ropa, como objetos o personas de las distintos armarios, cajones y agendas (de papel, del móvil, de las redes sociales...).
¡Qué gran placer me da reordenar el paisaje de las "amistades-espejismo", los falsos contactos, y los perecederos roperos y joyeros! 

Quienes tenemos la suerte de tener cerca el campo, podemos enumerar lo que, año tras año, se sucede sin apenas cambios.
Obiamente, ni quiero, ni puedo extenderme en todos los procesos naturales que son propios de esta época, pero sí algunos de los fenómenos que se ofrecen fácilmente a la vista y a los sentidos en el sencillo y reconstituyente paseo: la intensa floración de las hortensias, la inminente llegada, en agosto, de las moras y muchos más pequeños, pero maravillosos acontecimientos, que sirven para mitigar ese clima de desasosiego que, se quiera o no, de alguna manera nos salpica y, a veces, nos moja, o nos inunda.




No hay pequeño problema cuyas angustias no alivie una buena lectura, una buena charla, o un buen paseo. 
Yo, que de momento tengo, a lo sumo preocupaciones, me dejo llevar por la autenticidad y la belleza que se puede disfrutar del paseo por nuestra tierra: unas vacas, unos terneritos, un hórreo, una casona de piedra... Me gusta compartirlo con vosotros.



                                                                         
Por otro lado, y ya entrando en temas sociales, comentaros que, aunque había sido invitada, como todos los años, a las celebraciones de Nuestra Señora del Carmen, en el Real Club de Regatas de Gijón, no me fue posible acudir para hacer la correspondiente crónica social. Me consta que fue todo un éxito de presencias y elegancias. Desde aquí, mi agradecimiento a los organizadores, por su afecto continuado hacia mi persona.

Ya en Oviedo, en un relajante paseo urbano tras el trabajo, coincido con mi amigo, ex contertulio radiofónico en mis programas y ex profesor de Geografía durante mi carrera universitaria, Tomás Cortizo y su familia.

Todos observamos como, en la calle Argüelles, donde coincidimos, se ofrece un desconcertante panorama en una de las perfumerías perteneciente a una conocida empresa, recientemente desaparecida, Dirsa.

La tienda, vacía, exhibe en uno de sus emblemáticos escaparates, donde hasta hace poco se mostraban carísimas cremas y alta bisutería, un cartel verde chillón cuya leyenda está bien clara: es una reivindicación de una hija sobre la privación de disfrute del local de sus padres. 

Ni corta ni perezosa, y con la deformación profesional que padezco desde hace varios lustros, no pude evitar hacer una foto para mostraros hasta qué punto estamos llegando a la hora del cierre de empresas y locales, y lo que hay y habrá detrás de todo ello. Muy triste.




No conozco ni el origen, ni el final de esta tremenda historia que se prolongó, según parece, durante casi ochenta años. 
Invito a quién sepa algo de ello y nos lo quiera contar, que me escriba un correo a la dirección del blog.

Y siguiendo con el recorrido por la zona antigua y céntrica de Oviedo, unos metros más allá, casi sobre una de las veneras de bronce que señalan el itinerario del Camino de Santiago a su paso por la ciudad, me encuentro a Carmen (también conocida por Menchu) Noval, viuda de Luis Arrones, a quién doy el pésame por la muerte, hace cuatro meses, de su hija pequeña, Luisa

Menchu iba, como siempre, impecable. Siempre le digo que parece una muñequita.

Hablamos, como es habitual, como melómana empedernida que es, de música, de eventos y cómo no, de la situación laboral y económica que estamos padeciendo."Estamos en guerra, sin tiros, pero estamos en guerra" me afirmaba rotunda con su mirada directa, evocando quizás recuerdos sombríos de experiencias pasadas. ¡Cómo están los ánimos...!

Y ya por último, y hablando de hijas y madres, no puedo evitar despedirme sin mencionar por lo que está pasando Menchu Álvarez del Valle, estimada colega de profesión, con la que he coincidido en diversos eventos radiofónicos y, desde hace unos años, amiga. 

No sé en qué líos se ha metido. Leo en la prensa, en los foros... La justicia, si es preciso, habrá de resolver, pero desde aquí, como ella sabe, quiero enviarle mis ánimos más sinceros, mi abrazo más cariñoso, y lamentar de veras, que una señora de su edad y estado de salud, tenga que verse embrollada en esta situación que sé, le está resultando, a pesar de su fortaleza de espíritu y ánimo, realmente incómoda y angustiosa.

Os dejo una foto, algo borrosa, que nos hicieron en el 2007, a Menchu, a Berta López (ex directora de Radio Asturias) y a servidora, en el transcurso de un almuerzo de la asociación A.R.P.A.S. a la que pertenecíamos (no sé si ellas siguen siendo socias, yo, no.).

                                                                             
Como véis, unos post, estos últimos, de lo más variados, en los que, sin contar nada en concreto, como en ocasiones marca el signo de los tiempos, hablo de todo un poco: vida vegetal y animal y siempre, vida profesional y social.

¡El caso es tener tiempo y seguir con ánimos de seguir contando!





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