jueves, 19 de abril de 2012

La Voz de Asturias, 89 años de lucha con fin

Leo la noticia en los diarios digitales, hace ya dos horas. Por fin. Aunque suene salvaje, era, la del final del periódico La Voz de Asturias, la crónica de una muerte anunciada.

Últimamente, cuando me encontraba por la calle con algunos de mis ex-colegas, algunos incluso hasta compañeros, les preguntaba qué tal iba la cosa, sobre todo cuando, tras el cierre del diario Público que les había acogido en su edición, la agonía parecía haberse acentuado. Alguno de ellos incluso me llegó a poner la fecha.

Yo colaboré diariamente en ese periódico desde 2003 hasta 2011 con una pausa de dos años de por medio. En la primera etapa escribía de martes a domingo, en la segunda, de martes a sábado.

También hice algún reportaje. Recuerdo "Aprendiendo a contar la guerra" tras mi curso de Corresponsal de Guerra en Madrid.
Pero mi tarea principal era realizar la crónica cultural y social "La Lupa", hermana de la que se hacía en El Periódico de Aragón desde hace más de diez años y que llegó a tener su éxito.
Ya sabéis: cubrir un evento, fiesta, inauguración... y contar lo ocurrido, sazonado con las siempre seguidas, diseccionadas, deseadas y temidas negritas.

En este momento de la noche, con la lluvia en el exterior y un jueves algo soso pero ocupado, en mi crisol interior hay una mezcla de sentimientos, con el predominio de unos sobre otros.

He descolgado mi iPhone (sí, he llamado, no he utilizado el WhatsApp) y he buscado en mi lista de contactos al redactor y colega de estudios universitarios (es licenciado en Geografía e Historia) Nacho Pandavenes, el primer compañero que me acogió con paciencia y amabilidad en aquella redacción de la calle de la Lila. Nunca lo olvidaré.

También pregunté por el fotógrafo Pablo Lorenzana, con el que también pude hablar. Pablo, siempre dispuesto a seguirme en cualquiera de las convocatorias. Ese dúo que formábamos al final de mi etapa nos sirvió para salir mencionados como personajes de un baile de época en la representación de la ópera "El Murciélago" de Strauss celebrada en la temporada de ópera ovetense.
Pablo y Nacho estaban juntos, con otros trabajadores, tomándose unas sidras en El Ovetense e, imagino, intercambiando emociones.

Pregunté por Armando Álvarez, otro estupendo compañero gráfico. Como me dijeron que se había ido y suele trasladarse en moto, le envié un sms al que me respondió muy cariñosamente. También pienso en el bueno de VallinaDani Mora...

El cierre de un medio de comunicación siempre es doloroso. Desaparece una opción de opinión, se merma la pluralidad, se pierden unos puestos de trabajo, los panoramas mediáticos asturiano, español, mundial...)  se están quedando como un solar...

A mí me ha tocado padecer esta situación laboral. En el caso de La Voz de Asturias, hace un año; en el caso de Radio Vetusta, donde trabajé desde 1995 hasta 2008, hace ya cuatro.

Sé lo que es quedarse sin trabajo, sin micrófono, sin página.

También tengo claro que algunos de esas personas que hoy lamentan el cierre de La Voz, van a tener en breve, si no lo tienen ya, algún espacio laboral.

Otros se quedarán, de momento, asimilando la noticia; seguramente muchos habrán de reciclarse en otros sectores.

Creo que, según me contaron, han de seguir trabajando 15 días hasta el cierre definitivo, tras el ERE. Leo en Vozpópuli que se ofrecen a trabajar gratis http://vozpopuli.com/tecnologia-y-medios/2231-la-plantilla-de-la-voz-dispuesta-a-trabajar-gratis-dos-meses-para-evitar-su-cierre

Los tiempos cambian. Muy rápido. Fuera, la noche, la lluvia. El corazón y el alma fríos. Para algunos, la oscuridad de frente. El futuro, incierto, árido...

Para otros, en su acomodo laboral crónico, la espera confiada en que, cuando cambien los tiempos, también mejorará, aún más, su habitual buena suerte.


3 comentarios:

  1. Anónimo20.4.12

    Nueva contribución al sueño que duerme Asturias. Desasosiega la amenaza de desaparición de todo lo que hemos conocido. Las negritas de La Lupa, un clásico.
    Mario Valdés

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  2. Esta vez ha sido una pena tener que leerte pero...ha merecido la pena. Ultimamente los ríos de las letras bajan muy turbios; a pesar de todo, tu post me ha ayudado a empatizar con una profesión bastante castigada en los últimos tiempos.
    Un saludo y gracias, como siempre, por tu estupendo artículo.
    Hugo Bande

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  3. Crónica emocionante de un final no deseado.

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