lunes, 12 de septiembre de 2011

Motos Goldwing, poderío sobre ruedas

                                                                                                                                                                                                                                        
   San Mateo ya circula por la ciudad de Oviedo.
El sábado pasado lo hacía por la Plaza de la Constitución, comprobando y sorprendiéndose, seguro, con los curiosos sonidos que emiten y las luces que destellan esas paquidérmicas motos que son las Goldwing.
Recalantes en esta ocasión en la capital,  por el empeño de los componentes de la Asociación Goldwing España.
Nuestra ciudad ha sido otro de los puntos elegidos de nuestro país que visitaron los miembros de esta asociación en sus habituales y mensuales excursiones por todo el territorio nacional, y que, conducidas diestramente por sus propietrarios, aparcaron frente al Consistorio procedentes del Oriente de Asturias donde sus conductores y acompañantes ("paquete" en la jerga motera) bajaron el Sella en canoa, bien de mañana, y ya en el almuerzo, se dejaron conquistar por nuestra contundente fabada para reponer fuerzas y combustible humano.


                                                                          
   Parte de los 180 miembros de la Asociación Goldwing España (unas 67 personas para unas 37 motos)
dejaban alucinados, tanto a los jóvenes que deambulaban por la zona, como a los más veteranos del lugar, por la exhibición de sus motos que, con su simple presencia, ofrecieron en la Plaza del Ayuntamiento, y por el despliegue de diversos sonidos utilizados como claxon (sirenas policía, bomberos...), luces de neón en azules, rojos, y demás tuneos, ya en la retirada nocturna, rumbo al hotel.

                                                                           
   Las espectaculares Goldwing europeas que pudimos admirar en la explanada de la iglesia de San Isidoro el Real pesan, al salir de fábrica, unos 430 kilos, (posteriormente, con todo lo que sus propietarios les añaden: cromados, parrillas, emisoras, quedan en unos 500 kilos).
Cuestan unos 36.000 euros y, como un coche, ya que tienen un motor de gasolina, de entre 1.500 y 1.800 cc, requieren un seguro a todo riesgo de unos 1.000€.
En cuanto a velocidad, pueden llegar a alcanzar los 220 kms/h (aunque ellos me juraron no haber pasado de 120) y están dotadas, además, de calefacción en asiento del conductor (en puños y pies) y pasajero (asientos), marcha atrás (fundamental en este tipo de vehículo), GPS de serie, emisora y MP3.

   Entre las que se exhibieron en Oviedo, había dos denominadas triker (por tener tres ruedas, una delante y dos detrás) que eran pilotadas por chicas. Este tipo de moto de tres ruedas se conduce con carnet de coche, el resto, con el A, el de moto.

  Las he visto en toda la gama cromática que despliegan: antracitas, granates, blancas, negras, decoradas con dibujos, e incluso una amarilla.


                                                                                   
   Procedentes de toda España: Huelva, Murcia, Bilbao, Navarra, Suiza, Aragón, etc, sus orgullosos propietarios, representados por José María Baláñá (presidente nacional) y el ovetense Sergio Morán (presidente regional y organizador del encuentro) fueron recibidos por el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Oviedo, José Manuel Pando y por el jefe de Sección de Turismo y Congresos Eugenio Corpas con quiénes se intercambiaron placas y agradecimientos.
Los unos por ser recibidos en la ciudad de Oviedo, los otros por acudir a la capital del Principado con el despliegue de belleza y poderío que ofrecen estos peculiares vehículos.


                                                                           
 Tras la bienvenida por parte de los representantes municipales, un paseo por el Oviedo Antiguo y al hotel, a curar alguna afonía, como la de la simpática Montse Gómez, esposa de Sergio, contraída por la alegría que da compartir esas vivencias moteras, realzando, imagino, el momento, con nuestra asturianísima sidra, que abre y castiga, (si se abusa y se canta a pleno pulmón) nuestras preciosas gargantas.

   Siempre está bien que las ciudades se tiñan de alegría, color y demostraciones de aficiones sanas, recibiendo la visita de asociaciones y grupos culturales que aporten argumentos novedosos e interesantes, y también que podamos conocer a esas gentes que se dedican, como ellos, a recorrer España sobre esos lujosos caballos de metal de esa aristocrática raza de motos, la Goldwing.
 
                                                                                  
                                                                               



                                                                             

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