jueves, 23 de junio de 2011

Merluza del pincho: pescado con D.N.I.

                                                                              
He conocido por fin el Acuario de Gijón. La inmensa y "es-pez-tacular" pecera está realmente bien ubicada en las proximidades de la playa de Poniente y con un parking muy cercano. No hay excusa para no acercarse este verano.
Es, sin duda, un lugar acertadísimo para llevar, sobre todo, a los niños.

                                                                          
Mi excusa fue, en esta ocasión, el hecho de acudir a la presentación de la nueva marca de calidad "Pescado de pincho-Cofradía de Cudillero" impulsada por esta cofradía, la de mayor número de barcos, unos sesenta y cinco, cuyo patrón mayor, Salvador Fernández Marqués, doce años en el cargo, ejercía de anfitrión junto con el inquieto e increíblemente atlético David Fernández, director de su propia empresa de eventos gastronómicos Gustatio, que servía de plataforma para el evento.
Digo lo de "increíblemente atlético" porque lo suyo, profesionalmente hablando, son los saraos de comer y beber, y aunque metido de "hoz y coz" en los mismos, se mantiene delgado y fibroso. Será por todo lo que trabaja...!

David Fernández es un periodista al que yo conocí hace años, en su etapa inicial en S.E.R. Gijón, cuando yo trabajaba en Radio Asturias, y también he coincido con él posteriormente, en alguna convocatoria ¡gastronómica, of course! Siempre me pareció un tipo encantador.
Me alegra que le vaya tan bien y que las instituciones asturianas hayan acogido su iniciativa con gran interés y todo el apoyo. Ahora ya anda retocando los últimos detalles de su nuevo evento que tendrá a la ginebra de lujo como protagonista.

La verdad es que me desplacé a Gijón por aceptar su invitación y de paso, reponer fuerzas, saboreando la exquisita merluza del Cantábrico preparada de cinco maneras diferentes, ya que había tenido una mañana de trabajo bastante intensa y me apetecia descansar un poco, pero la convocatoria merecía la pena.


Al llegar a las instalaciones, la primera en saludar fue la periodista gijonesa Montse Martínez, muy marinera y, como siempre, muy cariñosa. También Jorge Ignacio Sánchez, el director de la revista de gastronomía Gastroastur estaba presente, no podía faltar a una cita como ésta. Con él y con la antaño procuradora de los Tribunales y, desde hace años cronista social de el periódico El Comercio, Carmen del Soto, recorrí las asombrosas instalaciones del Acuario.
Carmen me informó, ¡qué no sabrá ella de Gijón! que la tiburona viejecita que habita en el acuario se llama Elsa

Os ofrezco, a continuación imágenes de seres acuáticos más inmóviles: las estrellas de mar, o las medusas, tan mágicas, girando en torno al cristal redondo, como en un lento centrifugado.


                                                                             
Tomamos asiento en el auditorio-salón de actos donde intervinieron los ya mencionados, junto con el consejero de Medio Rural y Pesca, Aurelio Martín, casi ya en la despedida en cuanto a actos políticos para centrarse, como me recordó, en su tarea como parlamentario.
Explicando todo el proyecto de garantía de la nueva marca, así como la manera de identificar al pescado, el funcionario de la Dirección General de Pesca, Enrique Plaza.
Entre el público, el director general de Pesca Marcelo Menéndez,  pescadores y pescaderos como Pedro Fernández (Pescados Pedro), restauradores y gente del sector.

Entre ellos también me encontré al imparable Pedro Morán (Casa Prendes), al encantador Abel Terente (El asador de Abel) y a su mujer María, a Viri Fernández (Llar de Viri), a Miguel Camacho (El Candil), a José Luis Bernárdez (Casa de Comidas Chema), o al presidente de la Federación de Cofradías, Dimas García, entre otros.
 
                                                                                   
                                                                               
Tras las explicaciones en las que se mencionó la  colaboración del Gobierno del Principado en el proyecto, con 100.000€, se explicó  la forma de controlar el pescado mediante la asignación de un registro o crotal en el que quedan grabados los datos del barco, la hora, la salida y entrada a puerto, etc y se reseñó que esta novedosa técnica de control sigue los criterios de sostenibilidad del mundo de la pesca con las artes tradicionales.

                                                                             
La prueba de la merluza preparada por la habitualmente impecable empresa de restauración Balbona, se ofreció de cinco maneras: en salpicón, con salsa de llámpares, con placton, con salsa de pitu de caleya y con salsa verde. Para beber: sidra de nueva expresión, vino de Cangas y agua.

Finalizado el acto oficial y tras un paseo por el Acuario, los invitados fuimos saboreando las distintas preparaciones. Aproveché, entre unas y otras, para felicitar por la idea a la administradora de Gustatio y, al mismo tiempo, si se tercia, responsable de Prensa, la adorable Sandra López Molero, con quién intercambié impresiones, en concreto, sobre la preparación del salpicón de merluza.


Rodeados de agitadas nutrias, simpáticos pingüinos, sofisticadas algas, anguilas y angulas, bellísimas estrellas de mar, inquietantes morenas, corales, ostras, peces payaso, inmensas tortugas, escualos, peces trompeta, hipocampos, etc, etc, los humanos allí presentes saboreábamos las distintas preparaciones de uno de sus semejantes: la merluza.

                                                                                  
Es conocido el dicho: "Tienes memoria de pez". Os aseguro que a mí, estos sabores y este equipamiento gijonés se me han quedado grabados.
Os paso el link del Acuario, por si os apetece plantear alguna excursión con vuestros hijos. http://www.acuariodegijon.com/

                                                                                   

                                                                              

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