martes, 12 de octubre de 2010

Fernando Largo Vallaure, el arpista del cielo

                                                                       
Leí la noticia esta mañana, en uno de las ediciones digitales de la región. Me quedé helada. Sabía que Fernando estaba enfermo de esclerosis múltiple, porque una de sus tías me lo reveló en una exposición en el Centro Asturiano. Hacía años que no le veía. Sí a su mujer, Elvira, compañera mía en la última etapa de carrera (Historia del Arte) que por aquellos días de reencuentro iba ya con sus dos niñas, Carmen y Olaya. A Fernando y a Elvira les presenté yo hace veinte años, en Gijón, en el concierto de Tina Turner. Fué un flechazo. Nos dejaron a mis amigas y a mí en las gradas, para bajarse al campo, para verla más de cerca. Poco después se casaron y recuerdo que me enseñaron (siendo novios) la casa en la que iban a vivir, encima de Cadorna. Una casa viejísima del Oviedo Antiguo, lindando con los terrenos de la Fábrica de Gas, con un patio al que se accedía por la cocina, y una inmensa palmera centenaria en el interior que, imagino aún existe. Todo muy romántico. Muy de Fernando, tan caballero por educación, tan peculiar por carácter, tan divertido, tan músico, y antes de Elvira, tan atormentado... Coincidí con él en Radio Asturias, cuando presentaba Gaitas, Arpas y Zanfonas y llegaba con sus invitados, los celtas de los ochenta, tan serios y aparentemente sesudos y con sus raveles y zanfonas que tocaba en directo. Compartíamos mutuas confidencias.También recuerdo alguna actuación suya en el Teatro Campoamor con su admirado Xuacu Amieva. Aquel primer álbum "Na cal fuau" (En la casa del fuego, 1985) el tema "Catuxa" permanece grabado en mi memoria sonora, como los encajes de buena calidad que perduran toda la vida. Con Fernando me reí como con pocos compañeros de aquella radio de personajes tan rancios. Éramos, con otros pocos raras avis (Enrique Bueres, al que encontré ayer por la calle, Ángel González, etc), una casta aparte. Luego la vida va, como la nave, y cada mochuelo en su olivo, nos dejamos de ver y un día te enteras de la terrible noticia. Lo siento enormemente por sus hijas, tan pequeñitas, y por mi antigua compañera y en aquella época amiga, Elvira, tan guapa y tan especial...única persona en el mundo para ser la esposa que hizo feliz a Fernando. Si el más allá existe y se puede volar con las arpas y los instrumentos musicales, sin duda que los que allí están, incluidos sus padres y todos sus seres queridos, seguro que le habrán recibido con un gran abrazo de felicidad, porque las veladas musicales de calidad, están servidas en el Más Allá,


Fernando Largo Vallaure con la formación inicial de Beleño, sentado, en el centro, con barba y una zanfona

Como estoy comprobando (hoy 10.02.2011) que este post de Fernando Largo tiene mucho seguimiento, os voy a añadir, con todo mi cariño, otra foto que encontré hace poco, en este caso entre las mías, de Fernando, con la cazadora pachwork y las pashminas que solía llevar por aquella época tan divertida en la que coincidimos en la radio.


                                                                      

4 comentarios:

  1. Da gusto leer estas cosas de mi primo "Nandi", así le llamabamos en la familia a Fernando. Gracias por compartirlo.
    Pepo

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  2. Gracias, Regina por este retrato de un hombre al que no conocí y cuya arte ha edulcorado mi vida en tantos momentos. Vaya para él, desde aquí todo mi respeto y gratitud.

    Salvador

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  3. Hola, qué tal? Hace mucho tiempo escuché una canción que hasta el día de hoy me encanta y pertenece a Fernando, compuesta con Beleño... Sabe dónde puedo conseguir más de su hermosa música?
    Saludos desde Neuquén, Argentina.

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  4. Anónimo30.5.11

    Siento mucho lo de Fernando Largo, apenas hablé en una ocasión con él, en su bar; La Cadorna, pero me parecía un genio. Un abrazo para toda su familia y los que le querían. Javier Vivas Avilés

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