miércoles, 25 de agosto de 2010

El discreto encanto de las charlas off the record

Una cosa es acudir a las presentaciones como periodista, o amigo de la empresa, y otra es hacerlo como blogera-periodista. ¿Qué lado de mi alma profesional-personal utilizo para contarles todas las informaciones que se recogen en este tipo de convocatoria? Muy fácil. El de el sentido común.
No es que las advertencias (medio en broma, medio en serio) de alguna de las personas con las que compartí mesa y mantel (qué expresión más chirriante!) hubieran influído en mi ánimo a la hora de teclear, no en vano una ya lleva casi treinta años de fogueo periodístico y, a cierta edad, cronológica y profesional, y tras diversas "batallas" pocas cosas me asustarían ya, aunque nunca se sabe...
El entusiasta presidente del Centro Asturiano de Oviedo, Alfredo Canteli, ofreció, un año más, su habitual almuerzo a la prensa, (al que yo nunca había acudido) para presentar las fiestas de Covadonga 2010 que comenzarán el próximo miércoles 1 de septiembre, pregonadas por el secretario general de la Fundación Principe de Asturias, Juan Luis Iglesias Prada, hasta el 8, Día de Asturias, en las que, con 150.000 € de presupuesto, harán filigranas para que los 18.000 socios y sus invitados, jóvenes y niños, lo pasen, como es habitual, en grande. "Ya está bien de orquestas gallegas" declaraba subrayando la "asturianización de las fiestas". Canteli, parapetado tras un montoncito de micros, algunos colocados por los propios directores de medios como RNE (Rosana G. Palacio, o José Mª Rato, de Onda Cero Asturias) despachaba con la agilidad y concrección que le caracteriza, el programa y otros aspectos organizativos, intervención acortada por las escasas preguntas de los periodistas allí presentes, un surtido de becarios, "dinosaurios", algún middle-age, o incluso más jóvenes, sin llegar a la lozanía del futuro licenciado.
Arropando al presidente, parte de su Junta Directiva: los dos "vices", el sutil Baldomero Argüelles y Manuel Granda, y la responsable del Área Cultural del Centro y del campeonato de brigde, la resultona Noemí del Truébano. El encuentro, con el éxito de convocatoria que se espera en los días finales de agosto, se culminó con un elaborado ágape consistente en una saludable ensalada juliana, con pollo y crujientes, una "fantasía" de merluza en salsa, acogida bajo una cúpula de dos arcos de hojaldre dentados (bien pudieran ser de una rueda de engranaje, o la versión más tosca de unos arcos de una cúpula del Románico español); el postre, una delicia de nata y caramelo requemado, con helado de merengue y letrerito del Centro Asturiano escrito en sirope de caramelo. No hizo falta llegar "a los postres" (otra frase que me espeluzna), para que las conversaciones fluyeran sobre la mesa, caldeadas, in crescendo, por la alta temperatura del mediodía, el tinto o los chupitos (yo, como siempre que debo coger el volante, me apunté a la cerveza 0%, otra buena forma de vacunarse contra el síndrome de la lengua larga). Frases, detalles, anécdotas... que revelan "el otro lado de las almas" de los directores de las empresas de comunicación de la región, de los colegas de los medios, o que incluso, a pesar del paso del tiempo, hacen emergen ciertos regustos de antaño, cual barco hundido en el mar de mi memoria y que una, como añosa que es, ha guardado, archiva, o reciclará, como tesoritos kisch, en su disco duro particular.

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